Descubriendo Marrakech a través del Diseño: Un Viaje por Talleres, Museos y la Visión de Studio KO
Sidi Ghanem: El Latido Creativo de la Ciudad
En el corazón de la escena más vanguardista de Marrakech, el barrio de Sidi Ghanem se erige como un testimonio de renovación urbana. Antiguos almacenes industriales, que alguna vez soñaron con ser el motor económico de la ciudad, han sido reconquistados por una ola de creatividad. Hoy, estos espacios albergan talleres de artistas, galerías de diseño y estudios que redefinen el lenguaje estético de Marruecos. "Se suponía que estos espacios crearían una economía alternativa", comenta Bilal El Hammoumy, fundador de una agencia de viajes exclusivos, mientras recorremos lo que él denomina el SoHo de Marrakech. Aquí, la tradición no se ignora, sino que se reinterpreta con una mirada fresca y contemporánea.
Paradas Imprescindibles en el Barrio
- Jajjah: La cafetería boutique del artista Hassan Hajjaj. Entrar aquí es sumergirse en una de sus vibrantes fotografías, donde el Marruecos más auténtico se fusiona con un espíritu urbano y multicultural. Se puede degustar comida callejera, comprar té en envases neón o unas zapatillas únicas hechas con sacos de cuscús reciclados.
- Galería MCC: Un espacio que se reinventa cada seis meses. El artista tetuano Amine Asselman, por ejemplo, ha reinterpretado el legado del zellige (mosaico tradicional), llevándolo a una dimensión abstracta sin perder su esencia constructiva.
- Magasin Général: Un fascinante gabinete de curiosidades donde cada objeto es un descubrimiento, mezclando antigüedades con piezas de diseño contemporáneo.
- Taller de Isabelle Topolina: Una diseñadora francesa que ha aportado su gusto sartorial parisino a Sidi Ghanem, creando abrigos de corte A y vestidos retro con estampados que evocan los vibrantes colores de los zocos.
- Studio Lid y Soufiane Zarib: En estos talleres, el arte del tejido cobra vida. Las alfombras bereberes y boujad, tejidas a mano en las montañas del Atlas Medio, guardan símbolos y recuerdos como secretos ancestrales.
Museos que Trascienden el Tiempo
Más allá del bullicio de los zocos, Marrakech alberga espacios museísticos que son auténticas joyas arquitectónicas y culturales.
El MAP: Un Joyero de la Historia Humana
Escondido en las tranquilas callejuelas al sur de la Medina, el Monde des Arts de la Parure (MAP) es un edificio que posee la grandeza de una catedral y la intimidad de un joyero. A pesar de ser nuevo, emana una sacralidad ancestral. "Cada joya es una obra de arte y una huella de la historia humana", afirman sus fundadores, Marlène y Paolo Gallone, cuya colección ha crecido hasta alcanzar casi 12.000 piezas de todo el mundo, desde China hasta el Imperio Otomano. El museo, diseñado por el dúo franco-libanés Joseph Achkar y Michel Charrière, es un homenaje a la tradición marroquí, construido íntegramente por artesanos locales con ladrillos de terracota y madera de cedro.
MACAAL: La Voz del Arte Contemporáneo Africano
A diez minutos en coche de la Medina, el Museo de Arte Contemporáneo Africano Al Maaden (MACAAL) se erige como el primer museo del continente dedicado a esta disciplina. Fundado por los coleccionistas Othman y Alami Lazraq, y recientemente renovado por la arquitecta Manar Charoub, su diseño evoca la forma de un riad, con un luminoso patio que se conecta con el cielo. "Queríamos un lugar con profundas raíces, donde el arte contemporáneo africano pudiera ser reconocido por su innovación y fuerza cultural a escala global", explica Othman Lazraq.
Fundación Montresso: Creatividad Bajo los Olivos
En consonancia con esta visión internacional, la Fundación de Arte Montresso acoge a artistas de todo el mundo entre sus olivos centenarios. Su arquitectura, inspirada en las formas tradicionales del sur de Marruecos, se integra silenciosamente en la naturaleza. "Ofrecemos talleres donde los artistas pueden crear obras monumentales, gracias a la colaboración con herreros y carpinteros locales", afirma Estelle Guilié, directora artística.
La Visión de Studio KO: El Espíritu del Lugar
El muy visitado Museo Yves Saint Laurent de Marrakech, obra del estudio KO, es un ejemplo perfecto de esta filosofía. "Pierre Bergé temía que pudiera parecer un mausoleo. Quería que estuviera vivo, abierto al mundo y a la creatividad contemporánea", explican Olivier Marty y Karl Fournier, el dúo de arquitectos. En el interior, buscaron superficies suaves, como el forro de un vestido, que contrastaran con los materiales ásperos del exterior.
Desde su oficina en Guéliz, el estudio ha creado un léxico inconfundible que incluye desde villas para la familia Hermès hasta la renovación del emblemático Café de la Poste y el restaurante Sahbi Sahbi, un homenaje a las cocineras marroquíes. "Marrakech nos enseñó a confiar en el contexto, a dejar que el espíritu del lugar dicte el ritmo y la medida del proyecto", afirman mientras degustan un tajín. Su proyecto Villa D, construido con tierra compactada en las afueras de la ciudad, parece emerger del suelo en perfecta armonía con el paisaje publishers.ipt.pw.
La Poesía del Diseño Local
El rosa empolvado que envuelve la medina al atardecer tiene algo onírico. "Las calles, las terrazas y los patios son extensiones de nuestros hogares. Aquí se fusionan la intimidad, la vida social y la espiritualidad", afirma la artista Laila Hida, del centro multicultural LE 18.
A pocos kilómetros, en Tameslouht, Beni Rugs es el primer taller del país que integra todas las etapas de producción, desde el diseño hasta el tejido, con un equipo exclusivamente femenino. "Cada alfombra refleja las manos de las tejedoras, su destreza y paciencia", afirman sus fundadores.
Por su parte, la diseñadora belga Laurence Leenaert, creadora de la marca LRNCE, entrelaza motivos bereberes con diseño escandinavo y toques miróicos. Sus cerámicas, telas y muebles narran un vibrante diálogo entre la artesanía marroquí y la sensibilidad europea. "Celebran la autenticidad que solo el toque humano puede brindar", explica desde su estudio en Sidi Ghanem.
Guía de Alojamiento y Gastronomía: Dónde Quedarse y Comer
Para aquellos que buscan una experiencia completa, Marrakech ofrece una gama de lugares que son destinos en sí mismos.
Hoteles Boutique con Alma
- Riad Romeo: Tras cruzar sus puertas turquesas, este nuevo hotel boutique diseñado por Romeo Gigli se revela como un mundo suspendido, salpicado por el fluir del agua. "Se lo dedico a todas las mujeres que entran en el riad", afirma Gigli. Cada detalle está hecho en Marruecos, fusionando su visión con la artesanía local.
- Jnane Rumi: En la tranquilidad de la Palmeraie, este hotel se abre a un jardín centenario de palmeras y olivos. Sus once suites cuentan con frescos del artista Roberto Ruspoli y telas bordadas de Louis Barthélemy.
- Jnane Tamsna: Más que un hotel, es una filosofía de vida creada por la diseñadora Meryanne Loum-Martin y su esposo, el etnobotánico Gary Martin. Veinticuatro habitaciones enclavadas en nueve acres de naturaleza. El almuerzo y la cena se sirven en el huerto orgánico, con menús basados en productos de la finca.
Experiencias Gastronómicas y de Relax
- La Mamounia: Un lugar suspendido en el tiempo desde 1923. Merece la pena visitarlo para admirar sus techos abovedados, los suelos de zellige y el jardín de azahares. Su nuevo restaurante L''Italien, de Simone Zanoni, es una visita obligada. "Es un lugar donde cada detalle revela una elegancia clásica que se ha perdido en otros lugares", afirman desde Studio KO.
- Spa Chenot en Selman Marrakech: Un oasis de tranquilidad a los pies del Atlas. Su equipo crea tratamientos personalizados, incluyendo programas de un día, para rejuvenecer cuerpo y mente en su lujoso hammam y tepidario.
- DaDa: Una antigua estación de autobuses junto a la plaza Jemaa el-Fnaa transformada en un nuevo centro cultural. "La cocina es solo una parte del proyecto. DaDa es un lugar donde convergen la cultura, el arte, la música y la convivencia", explica su fundador, Kemal Lafitmi.
- La Taverne: Un restaurante con jardín auténtico, no invadido por el turismo, donde es fácil encontrar a los creativos de la ciudad bajo su enorme higuera.
Marrakech es caos y poesía. Te obliga a diseñar con instinto, a dejarte llevar por el espíritu del lugar. Desde la majestuosidad del Palacio El Badi (con sus más de 300 habitaciones del siglo XVI) hasta la intimidad de un riad familiar como Dar Rbaa Laroub, la ciudad roja sigue siendo un imán para la creatividad, un lienzo donde el pasado y el futuro se entrelazan en cada esquina.
Contenido original en https://www.telva.com/living/diseno/2026/05/21/69f3136202136e3f338b457e.html
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