El auge industrial de Marruecos: transformación, estrategia y vínculos con España
Hace dos décadas, muy pocos analistas internacionales habrían considerado a Marruecos como un posible epicentro fabril dentro del continente africano. Por aquel entonces, su economía descansaba fundamentalmente sobre tres pilares: una agricultura dependiente del clima, un turismo estacional y las remesas enviadas por la diáspora. La brecha que lo separaba de los grandes polos industriales europeos parecía casi insalvable. Sin embargo, el Reino Alauí ha sabido trazar una hoja de ruta coherente y persistente. Bajo el liderazgo de Mohammed VI, el país ha priorizado la construcción de infraestructuras de calado, la apertura de mercados, la estabilidad macroeconómica y la atracción sistemática de capital extranjero. El resultado comienza a materializarse con datos difíciles de ignorar.
El complejo portuario de Tánger Med representa, quizás, la imagen más elocuente de esta metamorfosis. Lo que en su día fue considerado un proyecto desmesurado se ha convertido, desde su entrada en servicio en 2007, en el mayor puerto del Mediterráneo y de todo el continente africano. Durante 2025, movilizó más de 11,1 millones de contenedores y gestionó 161 millones de toneladas de mercancías. Concentra ya más del 47 % del tráfico de contenedores del Estrecho y aventaja en más de seis millones de unidades a Algeciras, al que ha desbancado del liderazgo histórico. Esta capacidad lo ha integrado de lleno en las cadenas globales de suministro y ha acercado la producción marroquí a los mercados europeos de forma directa.
Contenido original en https://www.abc.es/economia/marruecos-fabrica-estrecho-20260628032326-nt.html
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