La nueva oleada migratoria en Ceuta causada por nadadores: "Más de 3.000 personas aguardan en las costas marroquíes para intentar el cruce"

📅 29/07/2026

La crisis fronteriza se intensifica mientras las llegadas constantes de inmigrantes superan con creces la capacidad de los centros de acogida en la ciudad autónoma. Un agente de la Guardia Civil declaró a EL MUNDO que "siguen arribando cientos cada jornada", y señaló que existe un claro "efecto llamada" tras la reciente resolución del Tribunal Supremo que prohíbe las expulsiones inmediatas en el mar.

Un panorama desbordado a las puertas del centro de acogida

La angosta vía que conduce al portón principal del Centro de Estancia Temporal de Inmigrantes (CETI) de Ceuta se ha convertido en un hervidero humano. Allí, decenas de personas deambulan sin rumbo fijo, muchas descansan tendidas sobre el asfalto o se recuestan sobre mantas rojas con el emblema de Cruz Roja. Otros buscan refugio del sol inclemente bajo cobertizos improvisados con sábanas, cartones y ramas, formando un campamento de emergencia.

A la entrada del recinto, una fila de aproximadamente treinta hombres espera turno para asearse de rodillas bajo un grifo colocado en plena vía pública. Mohamed, un joven marroquí de 23 años, relata que logró ingresar a Ceuta nadando el viernes anterior. Su viaje comenzó en Nador, ciudad marroquí limítrofe con Melilla, antes de recorrer doce horas en autobús hasta Castillejos, la localidad situada al otro lado de la verja ceutí. Mohamed es uno de los cerca de un millar de personas que aguardan desde hace días para ser admitidos en el saturado CETI.

"Salí a las tres de la madrugada desde la playa de Castillejos. A las cinco llegué a la del Tarajal. Lo hice solo, nadando sin aletas, sin neopreno, sin flotador. Casi me quedo congelado. Hacía mucho, mucho frío", relata Mohamed en un español fluido, fruto de haber vivido tres años en Barcelona.

Hace quince días, Mohamed había vuelto a Marruecos para ver a su familia, pero deseaba regresar a España lo antes posible. Al no tener regularizada su situación administrativa, optó por cruzar de forma irregular a través de la frontera marítima. "En Marruecos solo hay pobreza. La realidad allí es muy mala. Hay mucha hambre", asegura con contundencia.

Cifras que alarman: llegadas masivas y capacidad rebasada

La situación actual evoca la crisis de mayo de 2021, cuando unas 14.000 personas cruzaron a pie y por mar desde Marruecos en apenas cuatro días. Ahora, con la frontera terrestre sellada y solo accesible mediante visado o saltando la valla, la mayoría de las entradas se producen a nado. Muchos de los que lo consiguen son menores de edad, que son derivados a centros de acogida de emergencia habilitados en las naves del polígono industrial del Tarajal.

Los adultos terminan en el CETI, cuya capacidad oficial es de 512 plazas. Sin embargo, el pasado martes ya albergaba a 694 personas en condiciones de hacinamiento. Fuera del centro, se calcula que esperan entre 800 y más de mil personas, aunque no existen cifras oficiales debido al flujo incesante de llegadas.

El "efecto llamada" judicial y la respuesta de las autoridades

Una reciente sentencia del Tribunal Supremo ha confirmado que España no puede realizar devoluciones "en caliente" por mar de inmigrantes a Marruecos. "Es inevitable pensar que hay un ''efecto llamada'' por esa razón", comenta un guardia civil mientras ayuda a un joven a salir de una zona rocosa próxima a la frontera. El agente describe el CETI como "una olla a presión" y añade: "Siguen llegando por cientos cada día. Marruecos no está colaborando. Si ellos quisieran, esto no pasaba. Sabemos que allí hay miles de personas más. O esto se frena ahora o la situación va a ser igual de grave que hace cinco años".

La llegada de nadadores no muestra señales de detenerse. Aunque las lanchas de la Guardia Civil y la Marina Real marroquí patrullan de forma constante, día y noche, en las aguas que delimitan la frontera marítima, desde la costa más próxima al país vecino se divisan decenas de flotadores a la deriva, pertenecientes a quienes ya han logrado tocar tierra.

Si algún inmigrante es avistado en el agua, la Benemérita comunica su ubicación a las autoridades marroquíes para que lo recojan; solo en casos extremos es rescatado por las fuerzas españolas. El presidente de Ceuta, Juan Vivas, compareció ante la prensa para calificar la situación migratoria de "grave", señalando que todos los servicios de acogida de la ciudad están desbordados.

"Estamos viviendo una situación extremadamente complicada", aseguró Juan Vivas. Según detalló, han llegado ya 1.500 inmigrantes por mar en los últimos días, y tanto el CETI como los centros de acogida de menores están saturados. "No cabe nadie más y entran más de 200 personas al día".

Muchos de esos inmigrantes, como ha podido constatar este periódico, deambulan sin rumbo por las calles de la ciudad autónoma. "¿Dónde está el CETI?", preguntaban a media mañana varios jóvenes marroquíes, un grupo de dieciséis personas, en los alrededores del puerto de Ceuta. Aparentemente todos son mayores de edad. Cuatro de ellos aún llevan puestos neoprenos; otros visten solo pantalones cortos de baño y muestran sus torsos desnudos. Uno ha dejado tiradas sus aletas en mitad de la acera, a medio centenar de metros de donde se dejan fotografiar.

Testimonios desde el mar: frío, esfuerzo y esperanza

"Hemos tardado cinco horas en llegar a nado desde una playa de Castillejos. Hemos pasado mucho frío, pero ha merecido la pena. Casi todos somos de Tetuán, Tánger...", explica en un precario español uno de los inmigrantes del grupo que acaba de cruzar la frontera marítima. El joven puntualiza que no lograron alcanzar ninguna playa ceutí, sino que fueron rescatados en el trayecto por una barcaza de Salvamento Marítimo, que trabaja sin descanso. La salvamar Atria, con base en Ceuta, no ha cesado de rescatar inmigrantes desde la madrugada del pasado martes, cuando se acentuó la actual oleada que comenzó hace unos diez días.

"Queremos comer y descansar, hermano", comenta otro de los marroquíes del grupo, mientras reparte entre sus compañeros un paquete de galletas que lleva en la mano.

Muy cerca de allí, junto a la parada de taxis del puerto, una enfermera de Cruz Roja cura las heridas de un varón que, según él, recibió una paliza de un gendarme marroquí la noche anterior, antes de lograr lanzarse al mar desde una playa de Castillejos. La escena refleja la crudeza de una ruta migratoria que no da tregua, y que sigue poniendo a prueba la capacidad de respuesta de las autoridades españolas y los recursos humanitarios disponibles en la ciudad autónoma.

La nueva oleada migratoria en Ceuta causada por nadadores: "Más de 3.000 personas aguardan en las costas marroquíes para intentar el cruce"

Contenido original en https://www.elmundo.es/cronica/2026/07/29/6a6a29f9e4d4d8b3138b45b9.html

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